Un recorrido por la Historia


Nuestra localidad se emplaza en una ubicación privilegiada, habiendo influido este hecho en gran medida en nuestra Historia. En concreto, la villa de Los Santos de la Humosa se sitúa al borde de los altos páramos de La Alcarria, sobre el amplio valle del río Henares, a más de 900 metros de altitud.

Se tiene constancia de su ordenación como Puebla de la tierra de Alcalá por D. Fernando de Covarruvias, Arzobispo de Toledo, allá por el año 1276 y como continuación a la labor repobladora de la tierra de Alcalá.

De manera previa al emplazamiento actual, el pueblo se ubicó más cerca de la orilla del río Henares, desde tiempos de la División Conventual Romana de Caesar Augusta del siglo I-II con el nombre de “Fumoso”, probablemente debido en parte a las brumas o neblinas que origina el río en sus orillas. De este emplazamiento primitivo hay diversas fuentes escritas, orales y epigráficas como el millario que se documenta en la Biblioteca Nacional y que marcaba uno de los dos caminos militares restituidos por Trajano en la tierra de Complutum y que pasaba por la villa de Fumoso a la altura del molino de harina del río.

Aparte de los restos de la primitiva villa de Fumoso, en el término se hallan catalogados diversos yacimientos arqueológicos como el recogido en las Actas del II encuentro de Historiadores del Valle del Henares y catalogado en los finales de la edad del Bronce o como las villa romanas y tardo-romanas de la ribera del río Henares. En este sentido cabe destacar que es uno de los pocos municipios de la Comunidad de Madrid que tiene una carta paleontológica acabada.

Se han descubierto y estudiado dos yacimientos paleontológicos (al oeste del municipio, en el límite con Alcalá de Henares) del Mioceno Medio (de 16 a 11 millones de años) con importantes hallazgos de fósiles de reptiles y mamíferos (osos, erizos, liebres y variados roedores). También hay evidencia de fósiles pertenecientes al Mioceno Superior (de 11 a 5 millones de años), periodo de formación de las calizas de Páramo, tales como restos vegetales (algas coráceas), gasterópodos (moluscos de agua dulce) y ostrácodos (crustáceos de caparazón bivalvo).

Los restos más antiguos de interés arqueológico que se han documentado en la zona corresponden a industrias líticas del Paleolítico Inferior, del Neolítico (8.000-3.000 a.C.), también se han encontrado restos de hachas de piedra ya pulimentadas y de cerámica, en las orillas del río Henares.

Como se indicaba, el asentamiento original del pueblo tuvo lugar junto al río Henares, pero como consecuencia de padecer sus habitantes epidemias, se despobló y dio lugar a un nuevo asentamiento de la población en la zona ocupada por el pueblo actual, hecho que pudo acontecer hacia el siglo X-XI.

Comienza a constar en documentos públicos y privados con el título de Villa desde finales del siglo XV cuando todavía pertenecía a la dignidad arzobispal de Toledo y es probable que tal distinción se le otorgase por algún hecho relevante de armas como el documentado a principios del siglo XVI por Nicolás García Soriano, hombre de armas y caballero de Los Santos que salió entre otros a defender al pueblo de venida de los Comuneros.

De finales del siglo XV es el archivo eclesiástico de la iglesia de San Pedro creado como consecuencia de la reforma cisneriana y por impulso del cura propio de dicha iglesia, Diego González de Alcalá, y que se conserva prácticamente integro hasta el día de hoy.

Fue Cámara del arzobispo de Toledo hasta su segregación de la Dignidad Arzobispal en virtud de un Breve del Papa Gregorio XIII concedida a Felipe II, anexándola a la Corona y confirmando el titulo de Villa y su jurisdicción civil y criminal alta y baja.

En consecuencia, se produce un impulso general en todas las áreas de la reciente villa y una actividad desenfrenada por delimitar y amojonar el término, lo que conllevaría a entablar un sinfín de pleitos con otras villas y pueblos de alrededor, como los iniciados contra Alcalá y Santorcaz por el Monte de Los Santos y que después de casi 200 años y con la intervención del rey Felipe III pasa a ser definitivamente de Los Santos, o el iniciado a finales del siglo XV contra Alcalá de Henares por el paso y abrevadero del Barranco del Lobo en el río Henares y que ha llegado hasta nuestros días.

Del año 1576 es la primera descripción del conjunto de la villa realizada por Ambrosio Morales para Felipe II. Consta que el caserío tenía 190 casas de planta rectangular con dos alturas, reservando la baja para el ganado; que tenía 200 vecinos; que su riqueza provenía del río, de la labranza y del ganado menor; que las fiestas que por devoción se guardaban eran las de Santa Ana, San Isidoro, San Gregorio Papa, Santa Águeda y la invención de la Cruz y que la villa fue fundada en el sitio donde moraba un santón ermitaño llamado Pedro.

La importancia del Concejo crece y pasa de ser uno de los denominados de segundo orden dentro del Común de la Tierra de Alcalá, al que pertenecía desde el siglo XIII, tomando cierta posición dentro del Cuarto de Santorcaz y en el Común de la Tierra, y llegando uno de sus procuradores a participar y ratificar el colofón del Fuero Nuevo de Alcalá otorgado por el Cardenal Cisneros en 1509, consolidándose en el siglo XVII y ser una de las Veinticinco villas del Común de la Tierra de Alcalá.

En este siglo se documenta el retrato más antiguo de un “Santero” y no es otro que el Prior del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, Fray Francisco de los Santos (nombre religioso de Francisco de la Plaza Cuellar) inmortalizado por el pintor Claudio Coello en 1684 al realizar la obra que puede verse en dicho monasterio.

En 1684 se constata le primera capea de novillos en Los Santos de la Humosa coincidiendo con la bendición de la actual imagen de la Virgen de la Humosa. En este mismo siglo se acomete la construcción de una presa de sillería y un caz en el río Henares para dotar de agua al molino del harinero que por esas fechas era de los jesuitas de Alcalá.

En el siglo XVIII cabe citar diversos acontecimientos como la constatación del terremoto de Lisboa de 1755 que llego a resquebrajar la cúpula y la linterna de la ermita de la Humosa, o como las pinturas del ábside de la iglesia a cargo de Juan Francisco del Cerro, en el que se pueden documentar grabadas inscripciones de posteriores restauraciones y el expolio de la iglesia por los franceses y su posterior expulsión a cargo de los cien mil hijos de San Luis.

Con la construcción del puente sobre el río en 1888 (hasta entonces se cruzaba por vados y en barca) y la remodelación del camino de Alcalá se relanza la vida de la población y comienza la ruptura con el medio rural para llegar a nuestros días en que la villa se desdibuja a favor de la población moderna y con fuetes laborales en el sector servicios e industria.